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Sociedad

España en llamas: más de 100.000 hectáreas arrasadas y 22 grandes incendios en lo que va del año

Los datos oficiales del Ministerio para la Transición Ecológica confirman que 2026 se perfila como uno de los peores años de incendios forestales en España en las últimas tres décadas. La superficie quemada ya triplica la media histórica de la última década y los expertos advierten que lo peor del verano todavía no llegó.

Por Neidi Bruscella
3 min de lectura
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Un guardia civil, en un puesto de control en Chapinerías (Madrid).

España atraviesa una de las temporadas de incendios forestales más devastadoras de su historia reciente. Según el balance provisional del Ministerio para la Transición Ecológica, el fuego arrasó ya 101.163 hectáreas desde el 1 de enero de 2026, una cifra que triplica la media de la última década para el mismo período del año.

Se registraron 22 grandes incendios — aquellos que superan las 500 hectáreas — cuando la media histórica para esta fecha es de apenas 9. El dato confirma la virulencia de una campaña estival que todavía no alcanzó su punto más crítico y que ya ubica a 2026 como uno de los años más duros en materia de incendios de las últimas tres décadas.

El incendio más trágico fue el de Los Gallardos, en Almería, con al menos 13 fallecidos confirmados y diez desaparecidos. Las labores de extinción y búsqueda se mantuvieron a pleno rendimiento durante días, con cientos de efectivos de bomberos, la Unidad Militar de Emergencias y medios aéreos trabajando de forma simultánea.

Otro de los focos más destructivos se registró en la comarca de La Segarra, en Lleida, donde un incendio originado presuntamente por una chispa de maquinaria agrícola arrasó 5.557 hectáreas en menos de 48 horas. El siniestro cobró la vida de dos personas y obligó a confinar a miles de habitantes de la zona durante varios días.

La Agencia Estatal de Meteorología advirtió que las condiciones climáticas crearon un contexto extraordinariamente propicio para la propagación de los focos. Temperaturas superiores a los 40 grados en amplias zonas del país, humedad por debajo del 20% y vientos que alcanzaron los 90 kilómetros por hora dificultaron enormemente las tareas de extinción.

Los datos del sistema europeo Copernicus confirman la tendencia al alza de los grandes siniestros en el arco mediterráneo. Buena parte de la superficie quemada corresponde a territorios del noroeste peninsular, históricamente los más castigados por este tipo de episodios durante los meses de verano.

Expertos en cambio climático advierten que estas condiciones extremas serán cada vez más frecuentes en los próximos años. El avance del calentamiento global está extendiendo la temporada de riesgo de incendios y aumentando la intensidad de los focos, convirtiendo los incendios en una amenaza estructural y no solo estacional para el sur de Europa.

Lo que ocurre en España este verano es una señal de alarma para todo el continente. La combinación de sequía, calor extremo y viento fuerte crea condiciones que los sistemas de extinción actuales tienen cada vez más dificultades para contener. El debate sobre la prevención, la gestión forestal y la adaptación al cambio climático vuelve a instalarse con urgencia en la agenda política española y europea.

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