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El VAR que no actuó: River perdió un penal claro y el protocolo quedó en deuda

En el debut del Apertura, River sufrió una jugada polémica en el área que ni el árbitro ni el VAR sancionaron, con evidencia suficiente para intervenir.

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Imagen: El VAR que no actuó: River perdió un penal claro y el protocolo quedó en deuda
Foto: Infobae Deportes

Un empujón dentro del área, evidencia en cámara y silencio en la cabina del VAR. Eso fue lo que dejó la primera fecha del Torneo Apertura para River Plate.

En el minuto 46 del encuentro ante Barracas Central, el delantero Lautaro Pereyra ingresó al área lanzado en velocidad cuando el defensor Rafael Barrios lo empujó de manera deliberada sin intentar jugar el balón. El resultado: pérdida de equilibrio, caída y juego continuo. Ni el árbitro Nazareno Arasa ni el encargado del VAR, Pablo Echavarría, sancionaron la jugada.

El penal que las cámaras vieron y el VAR ignoró

Según el análisis de la jugada, la acción reunió todos los elementos reglamentarios de un penal: empujón voluntario, contacto directo sobre la continuidad del atacante y ausencia total de disputa del balón por parte del defensor. El mal posicionamiento de Arasa pudo justificar que no lo viera en tiempo real. Lo que no tiene justificación es el silencio de la cabina.

El protocolo VAR existe precisamente para corregir errores claros en decisiones determinantes dentro del área. En este caso, las imágenes eran suficientes para que Echavarría —asistido por la AVAR Mariana De Almeida— invitara al árbitro a una revisión OFR. No ocurrió.

Una herramienta que tampoco funcionó antes

El mismo VAR sí intervino minutos antes para anular un gol de Lucas Martínez Quarta por offside: un cabezazo desde la banda derecha que el árbitro había convalidado inicialmente. La tecnología funcionó ahí. En la jugada del penal, no.

Esa inconsistencia es el nudo del debate: el sistema no falló por falta de información, sino por falta de decisión. Y en el fútbol argentino, esa diferencia tiene consecuencias que trascienden un partido.

¿Cuántas veces más tendrá que fallar el VAR para que el protocolo se ajuste a lo que promete?

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