El trofeo que levantó Argentina en Qatar duró minutos en sus manos: el secreto que la FIFA oculta a los campeones
El capitán del equipo campeón solo toca el original unos minutos. Lo que se llevan a casa es una réplica de bronce bañada en oro, propiedad legal de la FIFA.
Por Ariel Serato · Cofundador y editor de IA y Tecnología4 min de lectura
Levantar la Copa del Mundo es el momento más fotografiado del fútbol. Pero nadie en ese estadio sabe que el trofeo ya volvió a manos de la FIFA antes de que el equipo campeón abandone el vestuario.
El reglamento de la FIFA es quirúrgico al respecto: una vez terminada la ceremonia en el campo, el campeón debe devolver el trofeo original antes de salir del estadio. A cambio, recibe el FIFA World Cup Winner's Trophy, una réplica de bronce bañada en oro fabricada por GDE Bertoni, la misma empresa italiana que construyó el original en 1974.
Lo que Di María no sabía en Qatar
Ángel Di María lo contó sin filtros: mientras caminaba con el trofeo en los festejos de Qatar 2022, dos personas de la FIFA lo escoltaban de cerca. Cuando preguntó por qué, la respuesta fue directa: 'Porque esa es la original'. Al mismo tiempo, Lionel Messi festejaba con otra copa entre la multitud. Según Di María, esa era una réplica que alguien había tomado de algún lado.
La anécdota no es menor. Ilustra con precisión el protocolo de custodia que la FIFA aplica con obsesión: solo los campeones del mundo y los jefes de Estado en ejercicio pueden tocar el trofeo con las manos desnudas. El resto del personal debe usar guantes blancos. Lionel Scaloni, entrenador campeón, entró el trofeo al sorteo del Mundial 2026 con guantes puestos —aparentemente sin saber que tenía el privilegio de no usarlos. Al día siguiente, el presidente de la FIFA Gianni Infantino lo hizo subir al escenario para reparar el malentendido.
Una pieza de 250.000 dólares que no le pertenece a nadie más que a la FIFA
El trofeo original es oro de 18 quilates, 36,8 centímetros de altura y 6,175 kilogramos de peso. Lo diseñó el escultor italiano Silvio Gazzaniga tras ganar un concurso entre 53 propuestas de artistas de siete países. Es hueco: si fuera macizo, pesaría más de 68 kilogramos.
Su valor de producción, que originalmente se estimaba en 50.000 dólares, ya supera los 250.000 según estimaciones citadas por The Athletic, portal deportivo del New York Times. Si alguna vez se subastara, las tasaciones sugieren que podría valer más de 20 millones de dólares.
Desde 2016, el trofeo original tiene residencia permanente en el Museo Mundial de Fútbol de la FIFA en Zúrich, Suiza. Sale del museo en tres ocasiones exactas: el sorteo del siguiente torneo, el partido inaugural y la final. Después de cada una, regresa de inmediato.
El robo que lo cambió todo
Esta política de retención no es capricho burocrático. Tiene historia detrás.
El trofeo anterior, el Jules Rimet, tenía una regla distinta: la selección que lo ganara tres veces se lo quedaba de forma permanente. Brasil lo ganó por tercera vez en 1970. Trece años después, en la noche del 19 al 20 de diciembre de 1983, ladrones irrumpieron en las oficinas de la Confederación Brasileña de Fútbol en Río de Janeiro, redujeron al vigilante y se llevaron el original. Nunca fue recuperado. Se presume que fue fundido y vendido como oro en bruto, aunque esa teoría también fue cuestionada, ya que el Jules Rimet no era de oro macizo sino de plata bañada en oro.
Ese robo —sumado a un robo previo en Londres en 1966, del que el trofeo fue rescatado por un perro llamado Pickles— fue lo que llevó a la FIFA a establecer una regla sin excepciones: el nuevo trofeo jamás saldría de su poder.
Lo que Argentina o España se llevarán del Mundial 2026
La réplica que recibirá el campeón del Mundial 2026 no está disponible para el público general. La FIFA la produce exclusivamente para el equipo ganador. En su tienda oficial vende imitaciones en miniatura que rondan los 70 dólares.
El nombre del campeón quedará grabado en la base del trofeo original antes de que regrese a Zúrich. Esa base tiene espacio para inscripciones hasta aproximadamente 2038, momento en que la FIFA deberá rediseñar el trofeo o encontrar una solución.
El capitán que levante la copa en la final habrá sostenido una pieza valuada en más de 20 millones de dólares durante unos pocos minutos. Lo que se lleva a casa es otra cosa. Y legalmente, tampoco le pertenece del todo: la FIFA puede reclamarla por escrito en cualquier momento.






