El Mar Rojo se parte en dos: quién arriesga el estrecho y quién paga el costo de evitarlo
Buques chinos cruzan Bab el-Mandeb con petróleo saudí mientras operadores occidentales desvían rutas o apagan transponders, redibujando el mapa logístico…
Por Ariel Serato · Cofundador y editor de IA y Tecnología3 min de lectura
La crisis en el Mar Rojo ya no es una amenaza latente: es una bifurcación en tiempo real con consecuencias medibles en barriles, días y dólares.
Desde el 21 de julio de 2026, cuando los hutíes respaldados por Irán declararon un bloqueo sobre Arabia Saudita, cada buque cargado de crudo saudí enfrenta una decisión que antes no existía: cruzar el estrecho de Bab el-Mandeb bajo fuego, apagar el transponder y esperar que nadie mire, o resignarse a semanas extra de viaje.
Dos velocidades para el mismo petróleo
El 23 de julio, dos superpetroleros chinos transportando en conjunto 4 millones de barriles de crudo saudí salieron del Mar Rojo por Bab el-Mandeb, según datos de seguimiento marítimo. Uno de ellos, el VLCC Xin Long Yang de bandera singapurense, había dado marcha atrás el martes y retomó rumbo sur el miércoles, de acuerdo con información de fuentes de seguimiento.
Esa misma semana, un portaGNL llamado Gas King y el barco griego Torm Innovation optaron por la ruta del Canal de Suez —casi el doble de tiempo de viaje— en lugar de tentar el estrecho.
El 24 de julio, el petrolero griego Merbabu apagó su transponder al cruzar Bab el-Mandeb, emergió en el Mar Arábigo y puso proa a India. La opacidad no es un accidente: es una táctica.
El precio del desvío
Para los operadores occidentales que manejan petróleo saudí, el cálculo es brutal. Desviar hacia el norte por Suez casi duplica los tiempos de viaje. Rodear África implica aproximadamente un mes adicional respecto a la ruta directa.
Los buques VLCC cargados tampoco pueden usar Suez sin antes descargar parte del crudo en el oleoducto SUMED, dado el calado del canal —lo que suma costos logísticos que no existían hace dos semanas.
Si la situación se sostiene, más de 3 millones de barriles diarios salidos del terminal saudí de Yanbu hacia Asia podrían verse forzados a circunnavegar África, según fuentes especializadas en logística marítima.
Ataques y caída del tráfico
El 23 de julio los hutíes anunciaron ataques a dos petroleros saudíes. El buque Encelia fue alcanzado e incendió, aunque la tripulación resultó ilesa. El tráfico por Bab el-Mandeb cayó a 27 barcos ese miércoles, desde los 38 del día anterior.
La grieta que se abre no es solo geopolítica. Es estructural: las navieras chinas y rusas parecen calcular el riesgo de otra manera —o acceder a información distinta— que las occidentales. Esa asimetría de exposición al peligro puede terminar redefiniendo quién controla las rutas energéticas del Indo-Pacífico.
¿Cuántos días más de ataques hacen falta para que los seguros y los bancos tiren la toalla y clausuren la ruta por completo?

