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Dibu jugó el Mundial con un dedo roto y sin operar: la confesión que redefine qué significa estar listo

Antes de la final Argentina-España, Martínez reveló que los médicos le pedían cirugía y que se perdería la fase de grupos. Jugó igual, llora solo y pide…

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Imagen: Dibu jugó el Mundial con un dedo roto y sin operar: la confesión que redefine qué significa estar listo
Foto: REUTERS

Hay un límite entre el sacrificio y la temeridad. Emiliano 'Dibu' Martínez eligió cruzarlo.

A 48 horas de la final del Mundial ante España, el arquero de la Selección Argentina reveló en conferencia de prensa que llegó al torneo con el menique derecho fracturado, contra el consejo unánime de los especialistas que consultó en Estados Unidos e Inglaterra: todos le indicaban que debía operarse, lo que le hubiera significado perderse la fase de grupos.

La lesión que nadie vio, pero que cambia todo

"Cuando después de ganar una final con un dedo roto te dicen que te tenés que operar y te perdés la fase de grupos del Mundial, la verdad que se te llena la cabeza de preguntas", admitió Martínez. "A dos días del primer partido, me tiraba con una mano, parecía un manco".

Evitó la cirugía. Jugó con dolor —"todavía me duele todos los días"— y no pudo entrenar con el grupo en toda la fase de grupos. Recién a partir de octavos o cuartos de final, tras el partido ante Egipto, volvió a la normalidad. "Sinceramente me siento muchísimo mejor", aclaró.

Más maduro, más tranquilo, más decisivo

La comparación con Qatar 2022 la hizo él mismo, y es reveladora: en aquel Mundial fue figura por sus atajadas en penales. En este, según su propio análisis, está jugando mejor con los pies, tomando mejores decisiones y transmitiendo más calma a sus compañeros. Defensivamente, Argentina recibió un gol menos que en la edición anterior.

"No me importa no tener un trofeo de Mejor Jugador o no salir en la tapa de los diarios. Me importa que los jugadores y el entrenador confíen en mí", dijo. Y reveló que Scaloni le envió un mensaje personal: "Estés como estés, yo te quiero en mi equipo".

El llanto a solas y el mensaje al grupo

Fuera del relato táctico, Martínez ofreció una imagen inusual para un deportista de élite: "A veces lloro solo al pensar en lo que hemos conseguido. Soy un agradecido a la vida y a mi familia".

Su mensaje hacia el plantel fue concreto: disfrutar estos tres días, prepararse con alegría, y entender que el momento —gane o pierda Argentina— va a ser recordado toda la vida.

Sobre España, fue respetuoso pero sin complejos: "No es solo Lamine Yamal, tienen un gran grupo. Trabajan mucho por el equipo. Pero nosotros también tenemos nuestras armas".

Si hay algo que define a este Dibu antes de la final, es esto: un arquero que llegó roto, entrenó con una mano y dice que nunca se sintió mejor. La Copa tiene el mismo tamaño y color, recuerda él. La pregunta es si Argentina la lleva el domingo.

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