Curtis Hartman, uno de los fundadores de Inc., murió a los 78 años dejando un periodismo irrepetible
El escritor que construyó el estilo editorial de Inc. desde sus primeros días falleció el 5 de marzo en Truro, Massachusetts. Tenía 78 años.
Por Ariel Serato · Cofundador y editor de IA y Tecnología2 min de lectura
Había algo en Curtis Hartman que los editores no podían ignorar: se presentó a su primer trabajo con un casco de motociclista bajo el brazo y sin un solo artículo publicado. Lo contrataron igual.
Ese instinto —mezcla de audacia y precisión narrativa— definiría décadas de periodismo de negocios en Estados Unidos.
El hombre detrás de Inc.
Hartman fue uno de los escritores y editores fundadores de Inc. Magazine, la publicación de referencia para el ecosistema emprendedor anglosajón. Cuando George Gendron ayudó a crear la revista, Hartman ya estaba ahí, y durante casi dos décadas produjo perfiles ambiciosos, exploraciones económicas e investigaciones que moldearon el ADN editorial del medio.
Antes de Inc., había escalado rápido: nacido en Shaker Heights, Ohio, en 1947, graduado de Williams College en 1969, y ya editor ejecutivo de Boston Magazine para 1979, según los registros de su trayectoria.
Una prosa que resistió el tiempo
Quienes lo conocieron lo describen por su persona desenfadada, su prosa delicada y un enfoque sin miedo al reporteo cotidiano. No era el tipo de periodista que esperaba la historia grande: la construía desde abajo, desde el detalle, desde la persona.
Su último proyecto lo resume todo: al morir, tenía seis capítulos avanzados de un libro sobre Turquía, combinando historia, cultura y narrativa de viajes. Había aprendido el idioma. Viajado al país. Un editor turco había expresado interés en la obra.
Lo que deja
Curtis Hartman murió el 5 de marzo de 2026 en su casa en Truro, Massachusetts. Lo sobreviven su hermana Carole Van de Kerckhove, su pareja Carol Hofmann —con quien compartió catorce años— y su perro Ruby.
En una era donde el periodismo de negocios tiende al dato rápido y al análisis de superficie, Hartman hizo lo opuesto durante toda su carrera: se tomó el tiempo de entender a las personas detrás de las empresas. Eso, hoy, es más escaso que nunca.



