Boca ganó jugando mal, pero Arruabarrena no se esconde: "Lanús fue superior" y ahora viene Vélez
El Vasco dedicó el triunfo a Tomás Aranda, elogió a Montero y Paredes, y ya piensa en el cruce copero del miércoles.
Por Ariel Serato · Cofundador y editor de IA y Tecnología3 min de lectura
Tres puntos sucios, autocrítica sin anestesia y un DT que habla con la claridad que no todos se animan. Boca ganó ante Lanús en La Bombonera y Rodolfo Arruabarrena no disfrazó nada en la conferencia de prensa.
"Creemos que no merecimos ganar. Lanús fue superior", admitió el técnico xeneize sin rodeos. El gol de Tomás Belmonte en la última jugada del partido —habilitado por una tapada clave de Álvaro Montero segundos antes— fue el único del encuentro por la fecha 7 del Torneo Clausura.
La dedicatoria y el contexto humano
Antes del análisis táctico, el Vasco reservó un gesto: "Este triunfo es para Tomi (Aranda). Los chicos seguramente se pusieron en contacto con él y ya lo veremos en el predio". El juvenil de 19 años, uno de los más valorados del plantel, se lesionó en entrenamiento y debió ser operado.
Arruabarrena fue también consultado por Lautaro Bianco, otro volante de la Reserva con perfil similar al de Aranda. El DT fue cauto: "Mañana comenzará a trabajar con nosotros. Es un chico más". Sin exagerar las expectativas, sin bajarle el precio.
Paredes, Montero y el armado del mediocampo
Leandro Paredes ingresó desde el banco tras cumplir su reducido de dos días. "Entró con miedo por la lesión, pero lo vi bien", señaló el entrenador. Y elevó la vara cuando habló de las ausencias: "Tomi y Lean son los dos jugadores más importantes del fútbol argentino".
Álvaro Montero, cuestionado en el arranque del ciclo, sigue en alza. "Hoy estuvo en un gran nivel. Los elogios nos pueden hacer mucho daño. Lo felicito", lo respaldó el Vasco con la misma firmeza con que antes lo había exigido.
El mediocampo sigue siendo la incógnita estructural. "Tengo todas esas cualidades repartidas en dos o tres jugadores. Hay que tratar de ensamblar", reconoció Arruabarrena, dejando en claro que el sistema seguirá mutando según el rival y la disponibilidad.
Lo que viene: seis o siete partidos en 22 días
La agenda que se abre es exigente. El miércoles 2 de septiembre, Boca enfrenta a Vélez por los octavos de final de la Copa Argentina en el estadio Mario Alberto Kempes (21.30). El sábado 5/9 visita a Gimnasia de Mendoza por el Clausura, y el martes 8/9 recibe a San Pablo en La Bombonera por la ida de los cuartos de la Copa Sudamericana.
"Jugaremos seis o siete partidos en 22 días y tenemos que estar preparados", advirtió el DT. En ese contexto, los juveniles que se sumen —Bianco, entre ellos— no serán experimentos: serán soldados de reemplazo en una rotación que ya arrancó.
La pregunta que deja esta victoria incómoda es la misma que persigue a Boca desde hace semanas: ¿puede un equipo que gana sin convencer sostenerse en una Copa Sudamericana?






