Beccacece puso nombre al sucesor de Scaloni: Aimar, y rechazó las teorías conspirativas de la final
El ex DT de Ecuador habló sin filtros sobre el futuro de la Selección, defendió a Scaloni y descartó de plano las versiones de entrega ante España.
Por Ariel Serato · Cofundador y editor de IA y Tecnología3 min de lectura
La derrota en la final del Mundial 2026 dejó más preguntas que respuestas. Y Sebastián Beccacece decidió responder algunas de las más incómodas.
En diálogo con TyC Sports, el ex entrenador de Ecuador fue directo: quiere que Lionel Scaloni continúe al frente de la Selección, pero si el ciclo se cierra, ya tiene un nombre para cubrir el vacío. "Estaría bueno ver una continuidad. Sobre todo, en Pablo", dijo, apuntando a Pablo Aimar, actual ayudante de campo del cuerpo técnico.
El peso de ocho años y cuatro títulos
Scaloni llegó a fin de contrato con un historial que pocos DT tienen en el fútbol mundial: ocho años al frente del equipo, la Copa del Mundo de Qatar 2022 y dos Copas América. El propio Scaloni reconoció que evalúa si tiene la energía para un nuevo proceso rumbo al próximo Mundial.
Beccacece lo entiende. "Se va a tomar este tiempo, pensará los pros y contras. Estaría bueno que se pueda dar continuidad", afirmó. Y sobre Aimar fue más lejos: "Admiro mucho a Pablo. Seguramente es una pieza muy importante en la estructura del cuerpo técnico de Scaloni".
Las teorías conspirativas, en el banquillo
Tras la final ante España, las redes sociales se llenaron de versiones sobre una supuesta entrega deliberada del partido. Beccacece las rechazó con la misma firmeza con que vivió algo parecido desde adentro: cuando Ecuador cayó ante México en los dieciseisavos de final, también circularon rumores de amenazas y conspiraciones.
"México fue mejor y nos ganó en la cancha", dijo. Y fue categórico sobre la final: "Es imposible que hayan entregado el partido con España. Lo que pasa en las redes, muchas cosas son falsas".
Messi y una lágrima que lo dice todo
El análisis de Beccacece no esquivó a Lionel Messi. Para el rosarino, el capitán argentino fue el mejor jugador del torneo, por encima del ganador oficial del premio, Rodri. Y eligió un instante preciso para explicarlo: "Cuando recibe la medalla y va camino a la gente y le cae una lágrima... Eso representa lo más puro de este juego".
El sello del ciclo, según Beccacece, es claro: la capacidad de sobreponerse a la adversidad. Una virtud que, gane o pierda una final, no caduca con el silbato final.
La pregunta que queda abierta es si ese ADN sobrevive a una eventual transición. Y si Aimar, cuando llegue el momento, puede cargarlo solo.






