Argentina avanza hacia el Tratado de Cooperación en Materia de Patentes: qué implica para los negocios
Especialistas convocados por Amcham debatieron el proyecto que busca sumar al país a un estándar internacional de propiedad intelectual, una señal clave para atraer inversión y tecnología.
Por Ariel Serato · Cofundador y editor de IA y Tecnología3 min de lectura
El proyecto de ley que incorporaría a la Argentina al Tratado de Cooperación en Materia de Patentes (PCT, por sus siglas en inglés) espera su tratamiento legislativo, y el mundo empresarial ya sigue de cerca sus implicancias. En ese marco, Amcham —la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en la Argentina— convocó a especialistas para analizar los alcances de la iniciativa y su potencial impacto en el ecosistema local de innovación y negocios.
El PCT es un mecanismo internacional que simplifica la solicitud de patentes en múltiples países a través de un único trámite inicial. En lugar de iniciar gestiones separadas en cada jurisdicción, el inventor o la empresa presenta una sola solicitud que reserva derechos en decenas de Estados, reduciendo costos, tiempos y complejidad burocrática. Para un país que aspira a integrarse a las cadenas globales de innovación, adherir es alinearse con un estándar que ya rige en la mayoría de las economías relevantes.
El atractivo para la inversión es directo. La protección de la propiedad intelectual suele pesar en las decisiones de compañías tecnológicas, farmacéuticas y de base científica, que difícilmente desembarquen con desarrollos sensibles en un mercado donde sienten que sus activos intangibles quedan desprotegidos. La adhesión al PCT funciona, en ese sentido, como una señal de seguridad jurídica dirigida a un tipo de capital que la Argentina necesita captar.
El timing tampoco es casual. En una economía donde la inteligencia artificial y otras tecnologías emergentes generan activos intangibles de alto valor, la capacidad de proteger esos desarrollos se vuelve un diferenciador competitivo. Para el ecosistema de startups y empresas de base tecnológica de la región, un marco de protección más robusto y reconocido internacionalmente puede ser la diferencia entre escalar una innovación o verla replicada sin resguardo.
El interés del sector privado en que el proyecto avance quedó en evidencia en el debate de Amcham, aunque los tiempos legislativos siguen siendo una incógnita. La aprobación de la ley sería un paso concreto en la agenda de modernización regulatoria que la Argentina necesita para competir por inversiones en un tablero regional cada vez más disputado.





