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Negocios

American Airlines le apuesta a las pantallas 4K para cerrar una brecha de ganancias de más de US$1.500 millones con Delta

La aerolínea revertirá una decisión de una década y equipará toda su flota con pantallas individuales, más asientos premium y conectividad mejorada a partir…

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Imagen: American Airlines le apuesta a las pantallas 4K para cerrar una brecha de ganancias de más de US$1.500 millones con Delta
Foto: CNBC Business

La diferencia no es menor: mientras American Airlines registró una ganancia de US$71 millones en el segundo trimestre del año, Delta acumuló US$1.600 millones y United US$805 millones en el mismo período. Esa brecha tiene nombre y apellido — y ahora, un plan de acción.

American acaba de anunciar una renovación profunda de su experiencia de cabina que incluye pantallas individuales 4K, sincronización de audio vía Bluetooth y carga USB-C para todos los pasajeros. Las primeras unidades llegarán con entregas de Boeing y Airbus en 2028; el proceso de retrofitting de la flota existente se extendería hasta principios de los años 2030.

El viraje estratégico que tardó una década

Durante más de diez años, la aerolínea sostuvo que las pantallas individuales no valían el costo ni el peso adicional, y apostó a que los pasajeros traerían sus propios dispositivos. Ese cálculo cambió.

"La tecnología avanzó tanto desde que tomamos esa decisión hace más de una década", dijo Heather Garboden, Chief Customer Officer de American, en declaraciones recogidas por CNBC. "Cuando mejorás la preferencia del cliente y su satisfacción, eso también genera ingresos."

La directiva se negó a revelar el monto de la inversión, pero la señal estratégica es clara: la aerolínea está dispuesta a gastar para recuperar terreno competitivo.

Más primera clase, más ingresos por asiento

Paralelo a las pantallas, American sumará más asientos de primera clase en sus Airbus A321neo y en sus Boeing 737 Max 10 —estos últimos todavía a varios años de entrega—, además de ampliar la cantidad de butacas con legroom extendido en toda la flota.

El diferencial de precio justifica la apuesta: un pasaje de ida y vuelta entre Nueva York (JFK) y Dallas Fort Worth cuesta US$447 en turista y US$1.161 en primera clase, más del doble, según datos publicados por CNBC.

El CEO Robert Isom había anticipado en junio la dirección del plan: más asientos premium, lounges mejorados y una red optimizada como ejes para acortar la distancia con sus competidores. También está prevista la renovación de los Boeing 787-8 Dreamliner con las nuevas suites de clase ejecutiva, y la aerolínea evalúa la compra de aviones de fuselaje ancho adicionales de Boeing o Airbus.

Lo que está en juego

American no compite solo contra Delta y United; compite contra la percepción de sus propios pasajeros frecuentes. En una industria donde la experiencia a bordo se convierte en factor de lealtad —y de precio—, llegar tarde al estándar que el mercado ya normalizó tiene un costo directo en la cuenta de resultados.

La pregunta que queda abierta es si una transformación que tomará hasta una década en completarse alcanzará para reposicionar a la aerolínea antes de que la brecha se vuelva estructural.

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