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Medio Ambiente

Guatemala en alerta naranja: el Volcán de Fuego entró en erupción con columnas de ceniza de 6.000 metros y ríos de lava.

Las autoridades declararon alerta naranja, evacuaron dos poblados y prohibieron el ascenso al volcán. Las columnas de ceniza alcanzaron los 6.000 metros y los ríos de lava descendieron por sus laderas.

Por Neidi Bruscella
4 min de lectura
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Captura de pantalla de video tomado por usuarios. Intervención con IA

Las autoridades de Guatemala declararon la alerta naranja de peligro a nivel nacional por la fuerte erupción del Volcán de Fuego, ubicado a 35 kilómetros al suroeste de Ciudad de Guatemala y considerado el volcán más activo de Centroamérica. La erupción comenzó durante la mañana del lunes 4 de agosto y fue incrementando su intensidad a lo largo del día, con explosiones consecutivas que elevaron columnas de ceniza y gases de hasta 6.000 metros de altura sobre el nivel del mar.

La Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres declaró la alerta anaranjada a nivel nacional y trasladó a habitantes de dos aldeas hacia refugios habilitados en el centro del municipio de San Juan Alotenango. Las imágenes difundidas por los cuerpos de socorro mostraron las fuertes explosiones que iluminaban el cielo y teñían de rojo las nubes, así como los flujos de lava que descendían por las laderas del volcán de 3.763 metros de altura.

Uno de los momentos más impactantes de la jornada fue captado por un grupo de excursionistas que realizaban una caminata en el Volcán de Acatenango, el coloso vecino desde cuya cima se tiene una vista privilegiada del Fuego. Las imágenes, grabadas en tiempo real y difundidas en redes sociales, mostraron a los turistas observando en primera fila la explosión mientras el volcán escupía fuego, ceniza y lava a pocos kilómetros de distancia. El video recorrió el mundo en pocas horas.

El Instituto Guatemalteco de Turismo emitió una advertencia prohibiendo el ascenso tanto al Volcán de Fuego como al de Acatenango, que es utilizado habitualmente por alpinistas y turistas precisamente para observar la actividad volcánica del Fuego desde una posición segura. La alerta fue enviada a agencias de turismo, guías y visitantes, advirtiendo que el Parque Nacional Volcán de Acatenango restringió el acceso hasta nuevo aviso. Sin embargo, varios turistas ya se encontraban en el lugar cuando se emitió la prohibición.

El Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología advirtió que el patrón de actividad cambió desde las 14:30 horas del 2 de agosto, con explosiones casi constantes, desgasificación prolongada e incandescencia persistente en el cráter. El organismo recomendó considerar la dispersión de ceniza principalmente hacia el oeste y suroeste, afectando comunidades en los departamentos de Escuintla, Sacatepéquez y Chimaltenango.

El Ministerio de Educación suspendió las clases presenciales en comunidades situadas en tres departamentos: Caserío El Porvenir en Sacatepéquez, la cabecera de Escuintla y Yepocapa en Chimaltenango. Las autoridades también advirtieron al sector agrícola sobre los riesgos de la caída de ceniza en los cultivos de la región, que es una de las zonas productoras más importantes del país.

El INSIVUMEH indicó que el volcán evoluciona hacia una fase más explosiva, con explosiones recurrentes entre débiles, moderadas y fuertes. Los expertos advirtieron que la actividad podría incrementarse en las próximas horas y que la situación requiere monitoreo constante. Las autoridades solicitaron a la población mantenerse informada únicamente a través de los canales oficiales del INSIVUMEH, la CONRED y el Gobierno de Guatemala.

El Volcán de Fuego es el centro eruptivo más activo de Centroamérica, con más de 60 erupciones registradas desde la época colonial en 1524. Su nombre en idioma kaqchikel es Chi'Qaq', que significa "Donde está el fuego." Su erupción más potente y destructiva tuvo lugar el 3 de junio de 2018, cuando sepultó comunidades enteras bajo flujos piroclásticos, dejando más de 200 muertos y una cifra similar de desaparecidos. La memoria de esa tragedia mantiene en estado de alerta permanente a las comunidades que viven en sus faldas.

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