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Ciencia

El pez más raro del océano tiene una aleta con 401 motores independientes que ya inspira robots submarinos militares

Cornell University descifró cómo el pez remo nada sin mover el cuerpo: su aleta dorsal es una máquina de precisión que la Marina de EE.UU. quiere replicar.

Foto de Ariel SeratoPor Ariel Serato · Cofundador y editor de IA y Tecnología3 min de lectura
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Imagen: El pez más raro del océano tiene una aleta con 401 motores independientes que ya inspira robots submarinos militares
Foto: Infobae Tecno

La naturaleza acaba de entregarle a la ingeniería un manual que nadie había podido leer. Y viene de uno de los animales más esquivos del planeta.

El pez remo —esa criatura de aguas profundas que aparece varada en playas y genera titulares por su tamaño— puede avanzar, retroceder y mantenerse inmóvil sin flexionar su cuerpo. El secreto está en su aleta dorsal: un sistema de 401 unidades funcionales independientes que operan como miniaturizados actuadores biológicos.

La mecánica que nadie había visto de cerca

Un equipo de Cornell University analizó especímenes preservados, cortes de tejido, radiografías y tomografías para descifrar la anatomía de esta aleta. Lo que encontraron es extraordinario: cada radio —estructura rígida similar a un hueso— puede girar 360 grados gracias a una articulación en su base, comparable en rango de movimiento a una palanca de control mecánica.

"Los radios de la aleta son increíblemente móviles", afirmó Willy Bemis, biólogo retirado de Cornell y coautor del trabajo, publicado en la revista Ichthyology & Herpetology. "Son capaces de cambiar continuamente el patrón de los radios de la aleta dorsal y lo hacen muy rápidamente".

Cuando esos radios se activan en secuencia, generan ondas que recorren la aleta y empujan al animal en el agua. La clave diferencial: distintas secciones de la aleta pueden enviar ondas en direcciones opuestas al mismo tiempo, dando al pez un control de posición de precisión quirúrgica sin necesidad de ondular el resto del cuerpo.

De las profundidades al laboratorio de la Marina

El interés no es solo académico. Rob Shepherd, director del Laboratorio de Robótica Orgánica de Cornell, ya trabaja con la Oficina de Investigación Naval de Estados Unidos en el diseño de un robot acuático grande y silencioso, según reportó Earth.com. El objetivo: monitorear el estado del océano sin perturbar la fauna marina.

La aleta del pez remo se convierte así en el blueprint de propulsión para ese robot. Un sistema que puede nadar en ambos sentidos, maniobrar con precisión y operar sin el ruido de hélices convencionales.

La investigación fue encabezada por Gabriel Vinícius Felix Afonso, del Museo de Vertebrados de Cornell University, y representa un puente directo entre biología marina y diseño de hardware avanzado. La pregunta que aún queda abierta —cómo decide el animal qué patrón activar en cada radio en tiempo real— es exactamente el problema de control que los ingenieros deberán resolver para replicar este sistema en silicio y polímeros.

Hay 401 motores biológicos en el lomo de este pez. La industria robótica acaba de descubrir que necesita entender cada uno.

Puntos clave

  • La aleta dorsal del pez remo tiene 401 unidades funcionales independientes, cada una con rango de movimiento de 360 grados.
  • El animal puede nadar hacia adelante y hacia atrás sin flexionar el cuerpo, usando únicamente ondas en su aleta.
  • La Oficina de Investigación Naval de EE.UU. ya financia investigación para replicar este mecanismo en robots submarinos silenciosos.
  • El trabajo se publicó en Ichthyology & Herpetology y fue liderado por Cornell University.
  • Queda sin resolver cómo el pez decide en tiempo real qué patrón activar: ese es el próximo desafío para la ingeniería.
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